A los pies de la Sierra de Cantabria...

San Vicente de la Sonsierra

El corpus de danzas de San Vicente de la Sonsierra es posiblemente, uno de los más vistosos y mejor conservado de toda La Rioja. Son un total de doce danzas distintas, además de ‘el pasacalles’, todas ellas con clara influencia musical y coreográfica con las localidades riojanas próximas, incluso con algunas vascas contiguas. La única danza que podemos asegurar que es propiamente originaria de nuestra localidad son ‘las barras’, que utiliza un instrumento (barra) distinto al resto de las danzas; en tres de ellas se utilizan las castañuelas, además de en ‘el pasacalles’ y en el resto, ocho, se emplean los palos.

Gracias al esfuerzo durante la última mitad del siglo pasado y durante el presente de varios paisanos, tanto maestros de música, maestros de danza como de los propios danzadores, ha posibilitado conservar este rico legado folklórico de nuestro acervo cultural.

Las danzas locales tienen su origen en la Cofradía de San Pelayo, cuyo origen data aproximadamente del 1631. Los danzadores venían antiguamente desde la población cercana de San Pelayo (hoy desaparecida tras el asalto de las tropas francesas) bailando y acompañando la imagen del Santo. La recogían en la “cueva”, situada en la Piedra de San Pelayo y la traían hasta la iglesia del Castillo de San Vicente para luego devolverla a su lugar de origen.

La primera cita documentada que hemos encontrado sobre los danzadores, aparece en el Libro de Data de dicha Cofradía, de septiembre de 1755, siendo presidente Silvestre de Pangua. Se pagaron 60 reales a los danzadores en “el día que sacaron al santo de su ermita y lo metieron” así como 20 reales al tamborilero “para el trabajo que tuvo de tocar con la procesión de la colocación del glorioso santo de recogida”. En los libros de la Cofradía de la Santa Veracruz de los Disciplinantes aparece una cita en 1836 sobre los ensayos de los danzadores en la ermita de San Pelayo, hoy desaparecida.

Desde que se tiene constancia oral del grupo de danzadores, los componentes eran íntegramente de sexo masculino A partir de 1964, el grupo de danzadores lo integraron personas de ambos sexos, cuatro chicos y cuatro chicas, flanqueando siempre aquellos en los extremos del grupo a las féminas. Esta composición por sexos perdura en la actualidad si bien es reseñable que se encuentran dificultades para encontrar varones participantes por lo que la mayoría de los danzadores son de sexo femenino. Una cuadrilla está formada por ocho danzadores, habitualmente formada en dos filas de cuatro, que van pasando por las cuatro calles.

Para profundizar en nuestras danzas os aconsejamos visitar los siguientes enlaces:

Texto: Rubén Fernández Mendoza

Fotografía: Jon Ander Zabala

Grupo de Danzas Sonsierra.
El junco Verde.
Las barras.
El árbol.
Las pasadillas.
Los oficios.

 

 

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